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Turismo y Restauración

Un emblema de la Costa del Sol que no deja de renovarse y crecer

Un emblema de la Costa del Sol que no deja de renovarse y crecer

Rocío Pérez cuenta con orgullo que su lugar de trabajo, y el hogar de muchas personas que llegan de visita a Marbella, es un emblema, un símbolo y un lugar de culto en la Costa del Sol. En pie desde 1964, el hotel Don Pepe Gran Meliá vio pasar por su recepción a las estrellas más reconocidas, políticos y nobleza de los años sesenta y setenta; hasta Audrey Hepburn se alojó en las habitaciones de este espacio a escasos metros de la playa. En una ocasión, incluso, la periodista Rosa Villacastín llegó a decir que quien no pasaba por el ‘Don Pepe’ «no existía en ese momento». Una vez vislumbrada la importancia de este lugar tan representativo y simbólico, los cambios que ha soportado a nivel nacional y local este hotel han conducido su éxito hasta el día de hoy: aunque estar en la cúspide no siempre es sencillo. Rocío Galán Pérez confirma que adaptarse a los nuevos tiempos, además de a las exigencias de los clientes, ha supuesto una transformación completa de este modelo de negocio. Por un lado, las cinco estrellas que ostenta han conseguido que se infunda en el cliente una experiencia para todos los sentidos, pasando por el «nivel servicio» hasta llegar al «gastronómico». Por otro, desde la dirección de  Don Pepe reconocen que tienen que «hacer sentir al cliente como en sus propias casas», infundiéndoles esa tranquilidad y paz que llegan buscando cuando se alojan, muchos de ellos, durante semanas. Por eso la experiencia es tan personalizada, porque su búsqueda extrema del detalle y la perfección ha convertido a este hotel en un plan al que sus huéspedes siempre quieren regresar. Aunque en estos últimos tiempos en era pandémica afirman que las llegadas han descendido un 20%, siguen manteniendo los mismos servicios que ofrecían antes de esta crisis inesperada. A pesar de ello, reconocen que la vacunación ha servido para que este año se haya previsto una temporada «mucho mejor» que la anterior, pues la media de edad de sus clientes ronda los 50 años y muchos recurrentes, «por miedo al contagio, dejaron de acudir a su hotel predilecto, al menos durante un tiempo. Muchos de esos clientes, que acudían desde zonas más lejanas como Rusia o América «aún no han empezado a viajar como antes», por lo que habrá que esperar para acoger de nuevo a este tipo de huésped. Por ello trabajan día y noche unas 300 personas, para recuperarse de este batacazo y conseguir que no se extienda demasiado en el tiempo; para sus continuas mejoras, acaban de inaugurar en sus instalaciones un ‘TACHA Beauty’, un centro de estética en el que relajarse y salir renovado. Ahora afrontan la temporada invernal con las pilas más que cargadas y las instalaciones preparadas para extender una temporada que en Marbella parece no acabarse.